domingo 10 de febrero de 2008
martes 20 de noviembre de 2007
Mi imagen empresarial
Otro feliz aniversario

Mañana 21 de noviembre se cumplen tres años de que me abandonaron en la calle, junto a mi hermano gris y blanco, como ya conté.
Para mí fue el comienzo de una vida maravillosa que nunca hubiera podido tener. Muchas veces las desgracias más dolorosas nos abren puertas insospechadamente fecundas. Yo soy feliz porque gracias a mamá y papá sigo vivo y disfrutando con total intensidad cada nuevo día.
Para mí fue el comienzo de una vida maravillosa que nunca hubiera podido tener. Muchas veces las desgracias más dolorosas nos abren puertas insospechadamente fecundas. Yo soy feliz porque gracias a mamá y papá sigo vivo y disfrutando con total intensidad cada nuevo día.

lunes 12 de noviembre de 2007
Al fin tengo mi propio negocio!
domingo 11 de noviembre de 2007
Mañana abro el local

Mañana a la mañana inaugura Tienda Tomás, el espacio de tu mascota. Con tiempo voy a publicar fotos del lugar y de todos los amigos que voy a hacer gracias a mi negocio. 

jueves 1 de noviembre de 2007
Tengo mucho trabajo con mi empresa
Ahora tengo que ocuparme de los proveedores. Ayer vinieron dos muchachos con cajas llenas de cosas útiles. Muchos collares, juguetes y golosinas varias para mascotas. Me gusta este negocio, por eso mientras ellos hacían trato con papá dentro de casa yo cuidé estas cajas en el pasillo, para que no venga un perro a querer marcar su territorio acá.
Lo único que lamenté —porque tenía expectativas—, fue que no trajeran hámsters ni pececitos. ¡Hubiera sido tan divertido!
martes 30 de octubre de 2007
Mis nuevos primos rosarinos
lunes 22 de octubre de 2007
Secame aunque esté seco
Soy un gato muy inteligente, eso lo saben todos. Esta mañana llovió torrencialmente acá en Corrientes y me mojé hasta llegar a casa, donde espero que alguien me seque con mi propia toalla (soy adinerado, eso también lo saben, no?). Mamá ya había salido y papá aún no se levantaba. Entonces me quedé en el sillón con Luna, secándonos mutuamente.
Cuando papá abrió la puerta a la planta alta subimos. Yo le conté que estaba lloviendo y que quería que me seque, aunque ya había pocos rastros de lluvia sobre mi pelaje blanco y negro.
Yo uso un fonema para cada necesidad, que mis padres entienden claramente. Además me ayudo de algunos gestos, por ejemplo, los guío hasta el lugar de mi interés (generalmente es la heladera), para que no quepan dudas. Así que cuando papá empezó a bajar la escalera yo me le adelanté para llevarlo hasta mi toalla. Él me entendió y me secó, aunque no me hacía falta ya. Para mí es una costumbre que cuando se larga la lluvia y me agarra afuera vuelvo rápido a casa donde alguien me seca con mi toalla celeste.
Además tengo muchas pertenencias: tres comederos, un cepillo, un jabón de coco, un moisés, varios collares, una medalla, dos sillones, una mecedora y hasta un dormitorio. Además tengo este website y dentro de poco voy a tener mi propia tienda para mascotas. Parece que se va a inaugurar en noviembre. Mejor. Es un mes de la suerte para mí, porque el 21 van a hacer tres años que llegué a casa.
Cuando papá abrió la puerta a la planta alta subimos. Yo le conté que estaba lloviendo y que quería que me seque, aunque ya había pocos rastros de lluvia sobre mi pelaje blanco y negro.
Yo uso un fonema para cada necesidad, que mis padres entienden claramente. Además me ayudo de algunos gestos, por ejemplo, los guío hasta el lugar de mi interés (generalmente es la heladera), para que no quepan dudas. Así que cuando papá empezó a bajar la escalera yo me le adelanté para llevarlo hasta mi toalla. Él me entendió y me secó, aunque no me hacía falta ya. Para mí es una costumbre que cuando se larga la lluvia y me agarra afuera vuelvo rápido a casa donde alguien me seca con mi toalla celeste.
Además tengo muchas pertenencias: tres comederos, un cepillo, un jabón de coco, un moisés, varios collares, una medalla, dos sillones, una mecedora y hasta un dormitorio. Además tengo este website y dentro de poco voy a tener mi propia tienda para mascotas. Parece que se va a inaugurar en noviembre. Mejor. Es un mes de la suerte para mí, porque el 21 van a hacer tres años que llegué a casa.

jueves 18 de octubre de 2007
Nos visita la gatita nueva del barrio
martes 16 de octubre de 2007
Adiós amigo Cola Negra
Anoche se nos fue un amigo. El viejo Cola Negra, tanto que tenía que cruzar la calle, la última vez no pudo.
A veces venía a casa a visitar a mi hermana Luna o a mi vecina Lucky. Anteanoche estuvo con la pelirroja en el portón, haciendo promesas de amor eterno a cambio de una noche de pasión en el medio del terrenito, a la luz de la luna.
Cola Negra era un gato blanco, grande, peludo y gordo; con la cola y parte de la cabeza negras. Su cara mostraba signos inequívocos de la dura vida de gato callejero. A veces dormía arriba del ficus de enfrente, cuando se reunía con los amigos de la otra vereda.
Él recorría este barrio ya desde antes de mi llegada, cuando Lucky se vino a vivir al pasillo. Alguna vez habrá pensado que nosotros, los más jóvenes, invadíamos su territorio, pero Cola Negra era bueno y nunca nos peleó, ni siquiera cuando mi fortuna empezó a crecer y me convertí en el gato más famoso y admirado de este vecindario.
Aquellos niños que juegan
me miran como a un extraño.
Si supieran que fui dueño
de este pedazo de barrio!
A veces venía a casa a visitar a mi hermana Luna o a mi vecina Lucky. Anteanoche estuvo con la pelirroja en el portón, haciendo promesas de amor eterno a cambio de una noche de pasión en el medio del terrenito, a la luz de la luna.
Cola Negra era un gato blanco, grande, peludo y gordo; con la cola y parte de la cabeza negras. Su cara mostraba signos inequívocos de la dura vida de gato callejero. A veces dormía arriba del ficus de enfrente, cuando se reunía con los amigos de la otra vereda.
Él recorría este barrio ya desde antes de mi llegada, cuando Lucky se vino a vivir al pasillo. Alguna vez habrá pensado que nosotros, los más jóvenes, invadíamos su territorio, pero Cola Negra era bueno y nunca nos peleó, ni siquiera cuando mi fortuna empezó a crecer y me convertí en el gato más famoso y admirado de este vecindario.
Aquellos niños que juegan
me miran como a un extraño.
Si supieran que fui dueño
de este pedazo de barrio!
domingo 14 de octubre de 2007
miércoles 10 de octubre de 2007
Cazando benteveos
Cuando la primavera avanza regresan las actividades de temporada. Nuevamente a cazar lagartijas y alguna que otra vez algo que me quede a un salto de distancia.
Ayer a la tarde cacé un benteveo y se lo traje a mi hermana Luna para que ella lo coma. Fuimos los dos al patio y entonces se acercaron otros benteveos hasta pocos metros, a auxiliar a su congénere, entre chillidos y aleteos.
Mamá nos separó del pájaro y luego papá lo tomó y lo devolvió al terreno.
Ambos se sorprendieron después, porque mientras yo descansaba y daba vueltas en la tierra arenosa uno de los benteveos mayores se me acercó hasta un cable y desde ahí se lanzaba en picada hasta mí, hasta pocos centímetros. Una y otra vez, hostigándome, recriminando mi cacería.
El benteveo es un ave inteligente y solidaria. Yo lo sé porque hay muchos acá, por eso ni me inmuté cuando el pájaro me sobrevolaba. Ni siquiera atiné a cazarlo o a asustarlo al menos, porque lo entiendo.
Yo también defiendo a mi familia, cuido que no les pase nada, y siempre les aviso cuando hay algún peligro, o cuando llega mi hora del paté de pollo.
Ayer a la tarde cacé un benteveo y se lo traje a mi hermana Luna para que ella lo coma. Fuimos los dos al patio y entonces se acercaron otros benteveos hasta pocos metros, a auxiliar a su congénere, entre chillidos y aleteos.
Mamá nos separó del pájaro y luego papá lo tomó y lo devolvió al terreno.
Ambos se sorprendieron después, porque mientras yo descansaba y daba vueltas en la tierra arenosa uno de los benteveos mayores se me acercó hasta un cable y desde ahí se lanzaba en picada hasta mí, hasta pocos centímetros. Una y otra vez, hostigándome, recriminando mi cacería.
El benteveo es un ave inteligente y solidaria. Yo lo sé porque hay muchos acá, por eso ni me inmuté cuando el pájaro me sobrevolaba. Ni siquiera atiné a cazarlo o a asustarlo al menos, porque lo entiendo.
Yo también defiendo a mi familia, cuido que no les pase nada, y siempre les aviso cuando hay algún peligro, o cuando llega mi hora del paté de pollo.
martes 9 de octubre de 2007
Mi corazón
Soy un gato empresario
Sí, porque dentro de un par de semanas voy a inaugurar mi propia tienda dedicada al cuidado de los animales de las familias. Se va a llamar "Tienda Tomás" y será un espacio para los buenos tratos a las mascotas.
Estoy muy ocupado con estas cuestiones, pero ya ven que no exagero cuando les digo que desde mi pobreza extrema llegué a acumular mucho dinero.
Prometo dar todos los detalles apenas me desocupe un poco, ahora tengo que atender este emprendimiento, soy un gato empresario.
Estoy muy ocupado con estas cuestiones, pero ya ven que no exagero cuando les digo que desde mi pobreza extrema llegué a acumular mucho dinero.
Prometo dar todos los detalles apenas me desocupe un poco, ahora tengo que atender este emprendimiento, soy un gato empresario.
jueves 6 de septiembre de 2007
El gatopo
Uno de mis trucos favoritos, y de mi propia invención, es el gatopo. Se trata de una actitud mitad de topo y mitad felina: cuando quiero dormir en la cama de mis padres me subo a ella, pero al rato me escondo debajo del cubrecama, para evitar el vientito directo del ventilador de techo.
Ese viento suele ser demasiado para mí, y enseguida me muero de frío, por eso hago el gatopo, busco por dónde entrar entre las mantas y una vez que consigo meter la cabeza voy topeando de nuevo hasta los pies. He estado muchas horas allí sin asfixiarme, sin otro riesgo que no sean las caídas sufridas por todas las vueltas que doy mientras duermo, bostezo y me estiro.
El gatopo me es muy útil en invierno, porque es calentito, como en verano, porque me protege del viento.
Mi hermanita Luna no hace esto, ella prefiere molestar arriba, babosear y ronronear en la oreja de quien esté, hasta que la echan del dormitorio. No sabe las ventajas de hacer el gatopo, pese a que le mostré muchas veces cómo es. Pero no hay caso, no aprende.
Ese viento suele ser demasiado para mí, y enseguida me muero de frío, por eso hago el gatopo, busco por dónde entrar entre las mantas y una vez que consigo meter la cabeza voy topeando de nuevo hasta los pies. He estado muchas horas allí sin asfixiarme, sin otro riesgo que no sean las caídas sufridas por todas las vueltas que doy mientras duermo, bostezo y me estiro.
El gatopo me es muy útil en invierno, porque es calentito, como en verano, porque me protege del viento.
Mi hermanita Luna no hace esto, ella prefiere molestar arriba, babosear y ronronear en la oreja de quien esté, hasta que la echan del dormitorio. No sabe las ventajas de hacer el gatopo, pese a que le mostré muchas veces cómo es. Pero no hay caso, no aprende.
Chau Luciano
Pusiste tu maravillosa voz en mi video del paté de pollo, eso te hace mi amigo, y ahora, más que nunca, para siempre.
viernes 31 de agosto de 2007
martes 21 de agosto de 2007
"Yo, Tomás": mi nueva película
Hoy, 21 de agosto, cumplo 1111 días, y es un buen motivo para estrenar mi segundo film.
Ahora que tengo tres años protagonicé una película más larga, sobre algunas imágenes de mi vida.
En ella quiero mostrar las cosas en las que pienso cuando miro lejos, decir las cosas que saben que siento, y no sé pronunciar con sus palabras.
Ahora que tengo tres años protagonicé una película más larga, sobre algunas imágenes de mi vida.
En ella quiero mostrar las cosas en las que pienso cuando miro lejos, decir las cosas que saben que siento, y no sé pronunciar con sus palabras.

lunes 6 de agosto de 2007
Cumplí tres años
Este domingo 5 de agosto cumplí años. Tres. Pasé el día adentro de casa porque afuera hace mucho frío.
Fue un domingo como tantos. Anoche dormimos todos juntos los cuatro, con Luna, mamá y papá. Esta mañana avisé para que me abran la ventana a eso de las 10, pero enseguida volví al sillón grande.
A la tarde nos sacamos una foto familiar como recuerdo, jugamos con Luna pero aunque iba y venía del pasillo, al final nos quedamos todos en casa a descansar al lado del calefactor. Me dieron maurr al mediodía, y después seguro que me dan más, porque soy un gato bueno y es mi día.
También vinieron a saludarme Lucky y el gato negro amigo de Luna.
Fue un domingo como tantos. Anoche dormimos todos juntos los cuatro, con Luna, mamá y papá. Esta mañana avisé para que me abran la ventana a eso de las 10, pero enseguida volví al sillón grande.
A la tarde nos sacamos una foto familiar como recuerdo, jugamos con Luna pero aunque iba y venía del pasillo, al final nos quedamos todos en casa a descansar al lado del calefactor. Me dieron maurr al mediodía, y después seguro que me dan más, porque soy un gato bueno y es mi día.
También vinieron a saludarme Lucky y el gato negro amigo de Luna.

martes 31 de julio de 2007
Así me preparan el paté de pollo
Mis padres me suelen preparar el maurr que tanto me gusta, pero ellos le dicen "paté de pollo", no sé por qué, porque así es más largo.
Lleva un kilo de hígados de pollo, 100 gramos de queso rallado, un sobre de gelatina sin sabor y un caldo de finas hierbas o algo rico. Acá les muestro el video para que les exijan a sus padres que les preparen este manjar.
Lleva un kilo de hígados de pollo, 100 gramos de queso rallado, un sobre de gelatina sin sabor y un caldo de finas hierbas o algo rico. Acá les muestro el video para que les exijan a sus padres que les preparen este manjar.
miércoles 25 de julio de 2007
Estos días de frío...
Estos días de frío me acuerdo de mis anteriores inviernos. Del primero de ellos no guardo los mejores recuerdos porque aún no había llegado a casa, pero de ahí en más los inviernos tienen un rincón amado: el de la estufa.
Cuando lo descubrí me sentí más feliz aún. Mis padres me regalaron una alfombra donde echarme al pie de la tibiecita luz. Ahí llevé todas mis cosas: mi moisés, mis pelotitas de media y cuanto objeto consideraba de mi propiedad.
Lo que no recordaba por entonces, era que el invierno como llegaba se iba. Así como el calor va desapareciendo de a poco para la llegada del frío, también el frío le da lugar al calor. Digo esto porque sé de algunas personas que se ríen cuando saben que con la llegada de la primavera, o cuando la estufa estaba apagada, yo lo mismo permanecía sentado junto al artefacto apagado, calentándome y con la cara de trolo que pongo cuando estoy muy a gusto en un lugar.
Cuando lo descubrí me sentí más feliz aún. Mis padres me regalaron una alfombra donde echarme al pie de la tibiecita luz. Ahí llevé todas mis cosas: mi moisés, mis pelotitas de media y cuanto objeto consideraba de mi propiedad.
Lo que no recordaba por entonces, era que el invierno como llegaba se iba. Así como el calor va desapareciendo de a poco para la llegada del frío, también el frío le da lugar al calor. Digo esto porque sé de algunas personas que se ríen cuando saben que con la llegada de la primavera, o cuando la estufa estaba apagada, yo lo mismo permanecía sentado junto al artefacto apagado, calentándome y con la cara de trolo que pongo cuando estoy muy a gusto en un lugar.

Se ríen porque desconocen las veces que en su ausencia tuve que reparar la estufa, para que al llegar ellos funcione correctamente. Se ríen porque no saben de mis cavilaciones en el tibio rincón de la estufa. Piensan que no me doy cuenta de que si no hace frío es por el clima, y no por la estufa apagada.
Ay, ¡qué difícil es a veces ser un gato como yo!
Ay, ¡qué difícil es a veces ser un gato como yo!

viernes 20 de julio de 2007
Adiós Negro
domingo 8 de julio de 2007
Estreno de mi video
Desde hoy van a poder ver videos sobre mis cosas. Este primer video muestra mi historia, desde el día en que llegué a casa, el 21 de noviembre de 2004.
Van a poder verlo siempre en la columna de la derecha, junto a otros videos que iré cargando. Pero ahora lo muestro acá también.
Espero que les guste como a mí. No es de máxima calidad, pero está hecho con el corazón.
Van a poder verlo siempre en la columna de la derecha, junto a otros videos que iré cargando. Pero ahora lo muestro acá también.
Espero que les guste como a mí. No es de máxima calidad, pero está hecho con el corazón.
miércoles 4 de julio de 2007
Mis collares
Como vivo en un barrio con muchos seres humanos, desde que salgo libremente llevo siempre un collar para que no me confundan con los gatos de la cuadra.
Mi primer collar era de un primo, Apolo, Manto Negro él. Era verde y tenía algunos huesitos en el diseño pero fue el collar que más tiempo usé.
Al tiempo me compraron uno amarillo elastizado, pero lo perdí esa misma tarde. Volví al collar de huesitos.
Luego tuve uno marrón, con un diseño pampa, que perdí en los días que estaba al cuidado del tío Ricardo, cuando mis padres se fueron de vacaciones a Córdoba. Volví al collar del perrito.
Al tiempo me compraron uno verde más oscuro, liso. Y el azul elastizado chiquito para mi hermana Luna.
En dos días desapareció ese collar, pero se me había caído en el cantero de Mariana, la vecina, y lo pude recuperar.
El problema vino en este invierno, porque engordé mucho y ya no me entró ninguno de los collares anteriores.
Así que me compraron uno verde flúo que no tuvo éxito, me quedaba muy mal, y como no quería que los otros gatos se burlen de mí, hice que me compraran otro. Éste es todo azul y liso. Me queda hermoso y no me ajusta para nada.
domingo 29 de abril de 2007
Soy un gato gourmet
Cuando llegué a casa mi mamá me dio yogur de frutilla. Era un sabor desconocido para mí, y eneseguida lo adopté entre mis preferencias. Ya conté que el primer alimento seco no era de lo mejor, pero lo comí sin problemas hasta que se terminó y me compraron Whiskas.
Al poco tiempo de este nuevo menú me empecé a sentir mal, y perdí otra vida por un problema digestivo, causado por ese alimento. Lo voy a contar en otro momento. Lo cierto es que después de ese problema conocí el Cat Chow, que es lo que más me gusta en secos.
De chico empecé a probar todo lo que mis padres comían. No todo claro, sino aquello que estuviera a mi altura. No iba a comer una simple lechuga, pero sí me gustan los espárragos, el coco rallado, jamón cocido (no paleta), manteca La Serenísima (no una barata), y leche de la misma marca. No como mi tío Ricardo que una vez me quiso dar una leche en polvo berreta. Yo consumo sólo alimentos de marca.
Justamente, porque mi papá acostumbraba a bautizar a sus gatos de acuerdo a su propia personalidad, estuve a punto de llamarme Coco. Prevaleció el deseo materno y me llamaron Tomás.
En general me gusta probar un poquito de cada cosa que me llame la atención. Cuando regreso a casa después de una ardua jornada de ocupaciones, si mis padres están cenando me acerco para ver qué comen ellos, al tiempo que alguno se levanta para cerrar la ventana e impedir que vuelva a salir toda la madrugada.
Lo que más me gusta es llegar a casa y pedir Maurr (Whiskas de lata). De vez en cuando papá me prepara un paté de hígado de pollo que es lo más de lo más. Ya voy a agregar la receta para que mis parientes lo disfruten tanto como yo.

miércoles 28 de marzo de 2007
Mis primeras fotos
Como todos saben, mi historia es la de un gato que amasó fortunas. Y lo hice desde una pobreza franciscana, con frío y hambre en la puerta de casa.Una de las consecuencias de esa pobreza es la calidad de mis primeras fotos. ¡Era tan mala la cámara! Por suerte con mi colaboración mis padres compraron una que saca mucho mejor. De todos modos cumplo con la obligación de mostrar las imágenes existentes, donde aparezco un poquito orejón en el patio donde pasé mis primeros tiempos, hasta que de a poco me fui ganando la confianza de mis padres, y me dejaron salir al pasillo y terreno. Estas fotos son de enero de 2005. Tenía seis meses.
En el patio trasero jugaba con los bonsai y otras plantas más grandes. A veces escarbaba en las macetas para ver qué había adentro de la tierra, pero nunca para usarla de baño, porque estaba muy conforme con mi bandeja de piedritas.
Después papá me trajo una planta para mí solo, para que pudiera masticarla y escarbarla. Acá se ve a la derecha, detrás de mí. No era una planta fina, era un pasto que había sacado del terrenito a donde tanto deseaba ir, pero lo tenía prohibido porque creían que podía perderme o ser atacado por los perros de los vecinos.Esa planta fue una de mis primeras cosas. Luego de mi cajón de manzana que usaba de cuna y mi bandeja sanitaria, creo que la planta fue la tercera cosa que me dieron sólo para mí. Hoy en lugar de esa gramilla hay una planta de café que cuido mucho, aunque a veces sin querer me caigo encima y le corto alguna ramita. Esa planta de café está en el cantero de Dorita, mi hermana tortuga, de quien ya voy a hablar también, porque fue mi primer juguete, en mis primeros tiempos irresponsables en esta vida tan intensa.

lunes 5 de marzo de 2007
Así llegué a casa
Hablar de mi infancia es un tanto confuso y nebuloso. Sólo contaré lo que recuerdo, y es que el 21 de noviembre de 2004 una gente nos abandonó a mi hermano y a mí en una oscura calle de Corrientes, no lejos del centro de la ciudad.
Estábamos librados a nuestra propia suerte, y mi hermano fue el primero en tenerla y alguien se lo llevó. Como yo era el más feo y no estaba muy bien alimentado me quedé en la vereda, con hambre y frío, pidiéndole a todos que alguno me llevase.
Asustado, atravesé una puerta de rejas que afortunadamente no tiene vidrios. Serían las seis de la tarde cuando vi a una mujer acercarse desde el fondo del pasillo, era mamá. Venía a buscarme. Me alzó y enseguida me acomodé en sus brazos tibiecitos. Me llevó a casa sin dudarlo.
A partir de entonces me acuerdo de todo. Como papá estaba en Rosario por un congreso de la lengua española con sus hijas Amarillo y Chichón (ya hablaré de mis medias hermanas), mamá se hizo cargo durante más de dos semanas de mis cuidados y atención.
En esta nueva casa había mucho espacio y pocos seres, eso me gustó. Unos días más tarde me percaté de que en el patio vivía Dorita, una tortuga que es mi hermana, pero sospecho que debe ser adoptiva, porque no nos parecemos en nada.
A unas cuadras de esta casa había tiempo atrás unos gatitos muy chiquitos y tristes. Mis papás les compraron alimento y solían llevarles. Esto me lo contaron, yo no había llegado aún. Con el tiempo esos gatitos no estuvieron más, el alimento se guardó y fue lo primero que me ofreció mamá al llevarme a casa.
No me gustó, no era lo que quería. Por suerte ella, que me conoce como una madre, me ofreció yogur de frutilla, que tomé con deleite.
Luego dormí en mi primera cuna, un cajón de manzana muy cómodo. Me di cuenta de que a poco de llegar a esta casa, mi situación económica había mejorado notablemente. Dormí al lado de mamá al lado de la computadora, desde donde le avisaba a papá sobre mi llegada. Leyendo ese chat supe que ella creía que era una gatita, pero no, nada que ver. Soy el Tomaso, aunque todavía no tenía nombre. Mamá me filmó mientras dormía. Algún día voy a compartir con todos mis amigos esas imágenes.
Pese a que ella nunca había tenido gatos se las arregló bien para cuidarme ese tiempo. Me hacía dormir en el patio en mi cajón de manzana, debajo de la mesada del parrillero, donde me guarecía también cuando llovía. Al día siguiente tuve mi propio baño, que no era tan lindo como el que tuve después. Por ahora eran unos diarios con una montaña de piedritas encima. No tardé mucho en aprenderlo a usar. Nunca había tenido uno, y éste me gustó, claro que sí.
Estábamos librados a nuestra propia suerte, y mi hermano fue el primero en tenerla y alguien se lo llevó. Como yo era el más feo y no estaba muy bien alimentado me quedé en la vereda, con hambre y frío, pidiéndole a todos que alguno me llevase.
Asustado, atravesé una puerta de rejas que afortunadamente no tiene vidrios. Serían las seis de la tarde cuando vi a una mujer acercarse desde el fondo del pasillo, era mamá. Venía a buscarme. Me alzó y enseguida me acomodé en sus brazos tibiecitos. Me llevó a casa sin dudarlo.
A partir de entonces me acuerdo de todo. Como papá estaba en Rosario por un congreso de la lengua española con sus hijas Amarillo y Chichón (ya hablaré de mis medias hermanas), mamá se hizo cargo durante más de dos semanas de mis cuidados y atención.
En esta nueva casa había mucho espacio y pocos seres, eso me gustó. Unos días más tarde me percaté de que en el patio vivía Dorita, una tortuga que es mi hermana, pero sospecho que debe ser adoptiva, porque no nos parecemos en nada.
A unas cuadras de esta casa había tiempo atrás unos gatitos muy chiquitos y tristes. Mis papás les compraron alimento y solían llevarles. Esto me lo contaron, yo no había llegado aún. Con el tiempo esos gatitos no estuvieron más, el alimento se guardó y fue lo primero que me ofreció mamá al llevarme a casa.
No me gustó, no era lo que quería. Por suerte ella, que me conoce como una madre, me ofreció yogur de frutilla, que tomé con deleite.
Luego dormí en mi primera cuna, un cajón de manzana muy cómodo. Me di cuenta de que a poco de llegar a esta casa, mi situación económica había mejorado notablemente. Dormí al lado de mamá al lado de la computadora, desde donde le avisaba a papá sobre mi llegada. Leyendo ese chat supe que ella creía que era una gatita, pero no, nada que ver. Soy el Tomaso, aunque todavía no tenía nombre. Mamá me filmó mientras dormía. Algún día voy a compartir con todos mis amigos esas imágenes.
Pese a que ella nunca había tenido gatos se las arregló bien para cuidarme ese tiempo. Me hacía dormir en el patio en mi cajón de manzana, debajo de la mesada del parrillero, donde me guarecía también cuando llovía. Al día siguiente tuve mi propio baño, que no era tan lindo como el que tuve después. Por ahora eran unos diarios con una montaña de piedritas encima. No tardé mucho en aprenderlo a usar. Nunca había tenido uno, y éste me gustó, claro que sí.
domingo 4 de marzo de 2007
Yo soy Tomás
Aunque soy el gato más famoso y admirado del vecindario, muchos de mis amigos viven en comarcas lejanas, y a ellos principalmente les dirijo estas palabras. Porque aunque hayan escuchado de mí, es posible que mucho de eso sea mentira, seguramente es menos de lo que yo valgo.
Y en este blog voy a hablar sobre mi vida, a compartir pensamientos, fotos, videos y audios sobre mis intensos días. Lo digo yo, Tomás, conocido como El Tomaso.
Y en este blog voy a hablar sobre mi vida, a compartir pensamientos, fotos, videos y audios sobre mis intensos días. Lo digo yo, Tomás, conocido como El Tomaso.

Suscribirse a:
Entradas (Atom)














